El hartazgo hacia la política puede tener su punto de concentración en el PRI. El partido tricolor es tomado como referencia por sus adversarios para prometer un cambio en la política. Esa idea está sembrada en el pensamiento mexicano hasta tal punto que a Xóchitl Gálvez se le salió un comentario incorrecto en contra del presidente del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, aliado en la precampaña presidencial.
En Yucatán, el PRI fue el partido fuerte hasta el año 2018, cuando perdió la gubernatura del estado con el actual mandatario, Mauricio Vila Dosal. Sin embargo, esa derrota la vendió cara. El tricolor consiguió 58 presidencias municipales, el senado (Aunque en la actualidad ninguno de los dos de la fórmula representan al tricolor) y ocupaba la mayoría en el Poder Legislativo con 10 curules. En el 2021, continuó su declive con sólo tres diputados (Ahora tienen a dos) y sin llegar a dirigir ninguno de los municipios más poblados en la entidad.
Incluso, en ese año 2021, el otrora priísta Jorge Carlos Ramírez Marín contendió por la alcaldía de Mérida pero sin mostrar el logo ni la nomenclatura del PRI. Parecía que el PRI, el partido de los 75 años de gobierno, ahora apestaba ni tenía quien lo defendiera.
Al llegar a la presidencia estatal del PRI Gaspar Quintal Parra cambió el discurso y empezó a proyectar “el orgullo priísta”. Esa estrategia tomó fuerza con la designación de Jorge Vadillo como coordinador de la identidad priísta.
El proceso electoral 2023-2024 ya está en curso. Por el momento, el PRI no tiene candidato o candidata para los dos principales cargos en la entidad: gubernatura y alcaldía de Mérida. Los rumores en los pasillos de la política yucateca apuntan que tampoco lo van a tener sino se van a sumar a las opciones de Renán Barrera y Cecilia Patrón.
Pero y aunque el escenario se proyecta adverso para el antiguo partido fuerte de Yucatàn, el PRI puede vender de nueva cuenta su derrota a un precio muy alto. O mejor aún, las elecciones del 2024 puede ser el inicio de un proyecto a largo plazo del tricolor. Esto, si continúa con su actual estrategia.
Vadillo o el PRI, es el único partido que está saliendo a las calles con un propósito. Este no es convocar meeting, no es reunir un salón, tampoco le está hablando a las personas. Lo que está haciendo el tricolor es entrar al patio de las casas, a las salas, visitar a los ciudadanos en sus puestos de trabajo, en los locales de los mercados.
En este camino, el coordinador de la identidad prisita está en la búsqueda de esos antaños priístas que le dieron el voto al tricolor en elecciones como el 2006, 2012 y otros años. Busca revolver el pasado y generar ese sentimiento de nostalgia que es uno de los puntos débiles de los ciudadanos.
El CEN estatal del PRI reconoce que no son las mismas condiciones a las de antes pero decidió no quedarse con los brazos cruzados, no limitarse a las redes sociales.
Morena vende en su estrategia no volver al pasado, pero este siempre genera nostalgia. Habrà que esperar si el yucateco vota con el corazón o por otra razón.

