En el mundo del periodismo prácticamente está prohibido “hablar bien” de un político porque queda muy endeble la línea que separa el periodismo con la propaganda. Pero en esta oportunidad me voy atrever por aquello de que “nada debe, nada teme”. Si hay una persona que se puede decir que ha tenido una destacada actuación en su paso por el Congreso de Yucatán es la diputada de Movimiento Ciudadano, Vida Gómez Herrera. ¿Por qué? La respuesta está en una sola palabra: “congruencia”.
En el salón del pleno del Poder Legislativo local se puede ver de todo. Cuando digo de todo, es de todo. Del legislador o legisladora que sólo va para calentar una silla y recibir su sueldo de 70 mil pesos, el que busca figurar por encima de sus propios compañeros de bancada, los que están ahí por accidente o por favor y también los que verdaderamente honran la labor del legislador, que es el poder donde se habla, se discuten todos los problemas del estado y sus posibles soluciones.
En ese sentido, son muchos los que basan su trabajo de diputado o diputada, de acuerdo con la efeméride del día o el tema que es viral en el momento. Por ejemplo, si es el día del bombero, hay iniciativas en favor de los apagafuegos, o en el día del médico y así con cada fecha o mes en el calendario. Pero Vida Gómez no, no es así. Ella y su partido en Yucatán tiene una agenda bien definida: la mujer.
Fue Vida Gómez la que llevó al Congreso de Yucatán la iniciativa para que las mujeres tengan el derecho de tener una menstruación digna que contempla que en las escuelas públicas, las alumnas puedan contar con productos de gestión menstrual como toallas sanitarias. Fue Vida Gòmez, junto con la panista Carmen González Martín, las que trabajaron con ahínco junto con Patricia Olamendi Torres para que Yucatán fuese el primer estado en aprobar la ley 3 de 3 en contra de la violencia de género, que entre otras cosas, contempla que ningún deudor alimentario o agresor de la mujer pueda acceder a cargos de elección popular. Fue Vida Gómez, la principal propulsora de la “Ley Vicaria”, para evitar que los hombres alejen a los hijos de sus madres. Además, Vida Gómez se ha parado dos veces en la tribuna del Congreso de Yucatán para recordar que existe una iniciativa de ley presentada por Morena para que las mujeres puedan interrumpir el embarazo de manera legal.
La propia diputada mostró un video en el que decía “Quiero y puedo”, al proyectarse como la virtual candidata de Movimiento Ciudadano para la gubernatura de Yucatàn. En caso de que lleguen los tiempos legales y su rostro esté en la boleta, será una victoria política para la legisladora que ha cargado sobre sus hombros el trabajo y el proyecto de Movimiento Ciudadano.

Ahora bien, al ser testigos de todo lo que ha logrado el partido naranja en Yucatán con una sola representante mujer en el Congreso, parece una completa “incongruencia”, que sea esta agrupación política la que impugne la resolución del INE, en cuanto a que en el 2024 los partidos deben presentar cinco candidatas mujeres y cuatro hombres para las nueve gubernaturas en juego.
El discurso de las personas que defienden las causas feministas tiene su defensa en la “deuda histórica” que existen hacia ellas, por haberse negado los espacios, especialmente en política. En acabar con el “patriarcado” y en romper el “techo de cristal”.
Una cosa es no querer retratarte al lado de Morena, o del PAN, o del PRI, pero otra es negar la posibilidad de que se garantice espacios de poder hacia las mujeres.
A Dante le faltó Vida.

